Con el rechazo del Parlamento Europeo a la modificación propuesta por la Comisión Europea en el Reglamento 807, se archivó la inclusión del aceite de soja en la lista negra de insumos para producir biodiésel. La propuesta calificaba a la soja como de alto riesgo de cambio indirecto de uso del suelo (ILUC), lo que hubiera impedido la entrada a la Unión Europea (UE) del biocombustible elaborado con este aceite. A partir de ahora, la normativa será revisada y se establecerá un nuevo esquema regulatorio.

Esta decisión representa una significativa victoria para la industria aceitera argentina, dado que la totalidad del biodiésel producido en el país utiliza aceite de soja como insumo, y la UE constituye su principal mercado abierto.
Luis Zubizarreta, presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio), explicó que la clasificación de la soja como insumo de alto riesgo se basaba en una metodología que “no era científica”, y que afirmaba que la soja desplazaba otros cultivos, afectando al medio ambiente. “En Argentina, el área destinada a la soja no solo no creció, sino que disminuyó, por lo que era contradictorio que nos bloquearan el acceso al mercado”, indicó. Añadió que esta medida hubiera tenido un fuerte impacto negativo, ya que además de exportar biodiésel, el país también vende aceite de soja que los productores europeos emplean para elaborar biocombustibles.
Por su parte, Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara), valoró la noticia como “muy positiva” y destacó el trabajo conjunto entre la Cancillería argentina, la Embajada en la UE, la Comisión Europea, los Estados miembros, parlamentarios europeos e industria local. “Se logró eliminar la condición de soja de alto riesgo ILUC, que excluía permanentemente este insumo para biocombustibles en Europa”, señaló.
El canciller argentino, Pablo Quirno, celebró el fallo en su cuenta de X (antes Twitter), remarcando que fue fruto de un trabajo conjunto entre la Cancillería, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía, el sector privado y los gobiernos provinciales. “Presentamos informes técnicos que demostraron con evidencia la sustentabilidad de la soja argentina”, subrayó. Además, calificó el logro como fruto de una “diplomacia efectiva” y aseguró que seguirán trabajando para mantener el acceso de los productos nacionales a los mercados internacionales.
Ahora, la Comisión Europea deberá revisar y adaptar la normativa, tomando en cuenta las propuestas argentinas. Gustavo Idígoras anunció que el 16 de julio estarán en Bruselas para discutir la nueva regulación, con el objetivo de que la soja sea considerada una materia prima sustentable y viable para la producción de biocombustibles en la UE durante los próximos 30 años.
Aunque la discusión aún no ha concluido, Luis Zubizarreta destacó que esta decisión del Parlamento Europeo es “una medida inédita” y que la puerta no está del todo cerrada. Resaltó también el respaldo de la industria europea, que estaba en contra de la exclusión de la soja, ya que usan aceite importado para producir biodiésel. Por último, mencionó la importancia de revisar la Ley de Biocombustibles en Argentina, un proceso en marcha, y valoró un proyecto presentado por la senadora Patricia Bullrich, que cuenta con amplio respaldo en la cadena productiva y propone cambios significativos para el mercado interno.
En conclusión, tras el rechazo parlamentario, Argentina podrá continuar exportando biodiésel elaborado con aceite de soja a la Unión Europea. Sin embargo, la negociación en la UE sigue abierta, buscando un reconocimiento adecuado de la superficie sembrada y los criterios de sustentabilidad que eviten perjuicios futuros para el país. Esta suspensión temporal de la exclusión constituye, sin dudas, una buena noticia para la industria aceitera argentina.
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