Mauricio Macri continúa su precalentamiento político de cara a 2027. Durante un almuerzo celebrado el viernes pasado en la bodega Weinert, en Mendoza —considerada cuna histórica del malbec—, el expresidente respondió con la frase “Como en el fútbol, hay que precalentar” ante la insistencia de una veintena de dirigentes de Mendoza, San Luis, San Juan, Catamarca y La Rioja que lo acompañaron. El encuentro sirvió para analizar la situación del PRO en esas provincias y explorar posibles alianzas que mejoren la representación legislativa del espacio. Aunque Macri desestima ser candidato presidencial en 2027, el hecho de que su exvicepresidenta Gabriela Michetti reciba elogios y saludos que lo dan por seguro en carrera, refleja la creciente expectativa dentro del partido, que él mismo alimenta para mantener encendida la militancia. Macri subraya la importancia de prepararse y construir con capacidad para enfrentar el próximo proceso electoral, insistiendo en que “no nos gusta la improvisación” ante un gobierno que califica de oscuro y perverso.

Por otro lado, la relación con aliados como Javier Milei se presenta complejo. Milei, que aspira a la reelección el próximo año, enfrenta la paradoja de depender de un socio que, aunque respaldando su rumbo, reconoce la imperfecta gestión y sabe que puede influir decisivamente en su triunfo o derrota. Esta dinámica es similar al vínculo entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof. A pesar de compartir discursos y objetivos políticos, Cristina ejerce una presión constante sobre el gobernador, consciente de que su apoyo o rechazo pueden determinar su futuro político. En ambos casos, la influencia política se traduce en negociaciones tácticas sobre candidaturas y alianzas, cuyas repercusiones podrían ser cruciales para los comicios venideros.
Este juego de poder político tiene las características de un verdadero “juego de tronos”, marcado por tensiones familiares y lealtades que pueden resultar letales para sus protagonistas. La suerte de Milei está atada a la de Macri; del mismo modo, la de Cristina depende en buena medida de los resultados de Kicillof. En contraste con la política como construcción y representación, estas disputas producen desgaste y evidencian las limitaciones del kirchnerismo. El peronismo, especialmente bajo el cristinismo, atraviesa su momento más débil en décadas: perdió la primera minoría en Diputados, mantiene ajustadamente su mayoría en el Senado, enfrenta la resistencia del grupo de 44 aliados liderados por Patricia Bullrich, cuenta con la menor cantidad de gobernadores en su historia y carece de control sobre la justicia. Los años en el poder parecen haber dejado un legado de errores y fracturas internas.
En este contexto surgen señales de cambio. Sectores del Peronismo Federal, encabezados por figuras como Guillermo Michel, Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz y Sergio Uñac, empiezan a proponer una agenda centrada en el equilibrio fiscal, distanciándose del modelo inflacionario que caracterizó al kirchnerismo. Estos líderes buscan evitar repetir el destino de los gobernadores bonaerenses, que no lograron acercarse a la presidencia, y abogan por una política pragmática que respete las leyes fiscales y estabilice la economía.
La incertidumbre política también se ve alimentada por las disputas internas del Gobierno, cuyas filtraciones y conflictos —desde el caso Adorni hasta discrepancias entre funcionarios— configuran un escenario de distracción y debilitamiento. Escándalos como los relacionados con Libra y fondos irregulares para discapacitados provienen del propio ámbito oficialista, lo que contribuye a un ambiente turbulento que anticipa la contienda de 2027. Mientras el Gobierno intenta proyectar fortaleza y augurar la reelección de Milei, la realidad política muestra dudas y tensiones fuera de esa narrativa.
En respuesta, la gira denominada “Próximo Paso”, encabezada por Macri y enfocada en la región de Cuyo, tuvo un momento clave con una reunión privada con Alfredo Cornejo en la cantina La Gloria de Chacras de Coria. Con la presencia únicamente de Fernando de Andreis como testigo, se logró avanzar en la posibilidad de mantener el acuerdo electoral entre el PRO y la UCR mendocina para las próximas elecciones locales. Este pacto es estratégico, ya que Mendoza es una de las cinco provincias con mayor cantidad de votos y emula la coalición Juntos por el Cambio de 2015. Aunque Cornejo no puede buscar la reelección como gobernador, aspira a resultados contundentes que le permitan regresar al Senado. Macri manifestó su apoyo al intendente de Luján, Esteban Allasino, como candidato a senador, en una maniobra política que busca equilibrar fuerzas dentro de la provincia. La reunión se extendió con la presencia de dirigentes como Gabriela Michetti, Fran Quintana, Jorge Triaca y Ezequiel Sabor, quienes delinearon los pasos de la gira, que comenzará por el interior del país y concluirá en la Ciudad de Buenos Aires, donde el PRO se juega retener el gobierno local.
Paralelamente, en el radicalismo se observan movimientos internos en busca de una agenda nacional consolidada. Un seminario autoconvocado reunió a dirigentes moderados de la UCR, entre ellos Ernesto Sanz, Jesús Rodríguez, Mario Negri, Lilia Puig, Facundo Suárez Lastra, Walter Ceballos y Adolfo Stubrin, vinculados al denominado grupo Olimpia. Este espacio nació como un foro privado y hoy se articula alrededor del documento “Siete desafíos argentinos”, elaborado tras las elecciones de 2025 por técnicos afiliados a la Fundación Alem.
Clásicos San Rafael Clásicos de todos los Tiempos